Mi niño no come…papillas.

blw_salchichaHace unos meses que comenzamos la alimentación complementaria (AC), lo cual ha suscitado muchas preguntas entre nuestros familiares y amigos debido a que muchos niños empiezan con ella a los 4 meses, y ya les parecía que estábamos tardando…Por otra parte, hemos optado por una alimentación autorregulada (o dirigida por el bebé) y libre de papillas (también conocido en  inglés como Baby Led Weaning – “BLW”) y esto, a pesar de estar recomendado por la Asociación Española de Pediatría, aún resulta raro incluso para muchos pediatras y profesionales de la salud.

Respecto al momento de comenzar con la AC, hemos esperado hasta los 6 meses con lactancia materna exclusiva siguiendo tanto las indicaciones de nuestro pediatra, como de la Organización Mundial de la Salud, la Academia Americana de Pediatría y de nuevo la Asociación Española de Pediatría, que dicen que hasta esa edad la leche es el mejor alimento que pueden recibir. Supongo que cuando se adelanta el inicio a los 4 meses será debido entre otras cosas a la incorporación de la madre al trabajo y la necesidad de reducir el número de tomas, pero esto debería ser la excepción, y no la regla general. Cuando un niño alrededor de los 6 meses muestre interés por la comida y se aguante sentado solo, entonces estará listo para comenzar con la alimentación complementaria.

Pero sin duda lo que más preguntas ha suscitado no ha sido el momento de comenzar a ofrecer otros alimentos, sino la forma o formato en el que lo hacemos, que no es otra que alimentos enteros o cortados en trozos grandes de modo que el bebé pueda cogerlos con su mano y llevárselo a la boca, en lugar de las tradicionales papillas o purés. Así que voy a aprovechar esta entrada para explicar un poco nuestra decisión en base a las preguntas y afirmaciones que más oímos.

¿No tienes miedo de que se atragante?

Tenemos el mismo miedo de que se atragante que puede tener cualquier padre, es decir, tengo miedo a que se atragante con algún objeto que coja por casa, pero no especialmente con la comida. Debo admitir que antes de empezar con la alimentación complementaria nos informamos muchísimo sobre el método, como deben de ofrecerse los alimentos para que no haya peligro, y además aprendimos técnicas de primeros auxilios en caso de atragantamiento (esto puede ser útil para todos los padres en cualquier momento), y hasta ahora no hemos tenido ningún problema. Nico gestiona muy bien los alimentos, y aunque algunas veces se mete en la boca trozos muy grandes, hemos podido comprobar que él solo puede resolverlo deshaciéndolo lentamente y moviéndolo en la boca, o con una arcada para sacarlo un poco. Yo entiendo que otras personas se puedan poner nerviosas observando la escena y se pregunten porque no se lo sacamos de la boca directamente, pero esto no es lo más aconsejable, ya que el niño se puede asustar y hay peligro de que en el intento empujemos la comida y ahí sí que se atragante.

Aparte de esto, la mayoría de los casos de atragantamiento son producidos por frutos secos, como cacahuetes o avellanas, que si el niño mete en la boca al ser duros, redondos y pequeños no se pueden gestionar, lo mismo que los huesos de la fruta o las aceitunas.

Además de todo esto, es más probable que se atragante un niño al que se le alimenta con cuchara mientras está distraído, que uno que está tocando y llevándose él solo la comida a la boca. (Y creo que esto último si se aplicase a los adultos sería lo mismo. Imaginad por un momento que os meten una cuchara con comida en la boca mientras estáis viendo la tele, ah y luego un chupete para asegurar que no lo escupes…yo creo que solo del susto me atraganto fijo)

¿Estáis seguros de que el niño está bien alimentado? Una papilla le alimentaría mucho más.

Pues sí, si lo estamos. Su principal alimento sigue siendo la leche, que le aporta más calorías y nutrientes que cualquier papilla de frutas, verduras o incuso verduras y carne. Es cierto que las de cereales aportan más calorías, pero también tienen menos nutrientes y mucho azucar. No obstante los cereales son bastante fáciles de introducir en su formato original, nosotros comenzamos por el arroz hervido y hemos seguido con la pasta, la avena (con avena y frutas hacemos unas galletas que a Nico le encantan), espelta, quinoa…Lo más sorprendente es que muchas personas no saben que alimentos son los cereales, en cambio compran papillas con 8 cereales de los cuales al menos 4 estoy segura que nunca han comido ellos.

No debemos olvidar que la alimentación complementaria es complementaria, no suplementaria y que no se ofrece para suplir necesidades nutricionales, sino para ir educando el paladar y los sentidos de los niños para que coman como los adultos.

Si utilizas este método tienes que mantenerle sus 11 tomas diarias de pecho.

Esto es de lo más raro que he oído, me lo dijo una pediatra, y me dejó con la boca abierta, simplemente asentí y salí de la consulta haciendo mis cuentas. ¿¿11 tomas?? Eso significaría darle el pecho cada dos horas día y noche… ¿Pero de donde se sacan esos números? Es posible que algún día haya hecho 11 tomas (incluso más), sobre todo durante las crisis de lactancia, pero sinceramente nunca he llevado la cuenta de las tomas, ya que el pecho es a demanda. Encuentro interesante que me recuerde que su principal alimento debe ser la leche si hacemos BLW, mientras que si hubiese optado por papillas tendría que ofrecerle solo 4-5 comidas al día a partir de los 6 meses. No entiendo la base científica de estas recomendaciones y me remito a la pregunta anterior.

Si siempre se les ha dado papillas, por algo será. Esto es una moda nueva.

La batidora fue inventada a principios del Siglo XX, con lo cual antes de eso pocas papillas y purés podían darse a los niños, como mucho alimentos triturados con la ayuda de un mortero. El BLW es volver a lo de siempre, aunque muchos crean que lo de siempre son las papillas.

¿Y cómo hacéis cuando salís de casa si no le dais potitos?

Pues esto es lo mejor de todo. Podemos salir de casa tranquilamente sin estar pendientes de calentar potitos. Nico ya come prácticamente de todo y es igual de fácil meter un potito al bolso que un recipiente con su comida. Pero es que además, si surge comer fuera de manera improvisada, siempre puedo ofrecerle más pecho o pedir en el restaurante que me preparen algo sin sal. Y lo mejor de todo, no tengo que darle de comer antes de que comamos nosotros, él come sentado en la mesa (en una trona) con todos, a la vez.

“Claro, es que estáis en contra de las papillas…”

No, no estamos en contra de las papillas ni de los purés, de hecho cuando me haga algún puré para mí también le ofreceré. Tampoco creo que las familias que alimenten a sus hijos con purés lo estén haciendo mal, cada uno utilizará el método que más confianza le dé, que mejor se ajuste a su estilo de vida y que más se adapte al desarrollo de sus hijos.

De lo que no estoy a favor de forzar a los niños para que coman, meterles la comida por la fuerza y convertir lo que debería ser un momento agradable en familia en un drama. A menudo me he encontrado con padres en restaurantes que intentan meter el puré en la boca del niño distrayéndole para que abra la boca y así meter la cuchara y luego el chupete para que tenga que tragar (eso sí que tiene riesgo de atragantamiento). No pongo en duda que lo hacen con la mejor de las intenciones, pensando que lo importante es que coma, pero sin darse cuenta de que es una solución a corto plazo, ya que si normalmente tienen que hacer eso para que coma el bebé acabará cogiendo cada vez más manía a ese momento, y si es ocasional, no hay necesidad de forzarle, por un día que coma menos no le va a pasar nada.

¿Por qué le das la comida así? ¿Qué ventajas tiene?

Esta es sin duda la mejor pregunta que me han hecho, ya que no juzga, solo trata de informarse. La respuesta no es fácil porque son muchos los factores que me llevaron a optar por el BLW.

  • En primer lugar, fui una malísima comedora, me podía pasar días sin comer (o más bien comiendo muy poco) hasta que mi madre desesperada me llevaba al pediatra entre lágrimas. Recuerdo la hora de la comida como un martirio y mientras que a mí me tenían que dar de comer a la boca a través de mil trucos (el avión, una por mamá otra por papá, canciones, juegos, juguetes y un gran repertorio para entretenerme), mi hermana pequeña aprovechaba para experimentar con la comida del plato de mi abuelo, y ahí estábamos, una niña de 3 años a la que había que darle la comida a la boca, y un bebé de poco más de 6 meses que comía tanto sola como con ayuda.
  • Pero si yo recuerdo con hastío el momento de la comida, no me quiero ni imaginar por lo que tuvieron que pasar mis padres, por esto precisamente decidí informarme mucho sobre la alimentación complementaria, y creo que la ventaja principal del BLW es que deja que el niño experimente, descubra, toque, aplaste, tire, se meta a la boca, muerda (incluso sin dientes), mastique (incluso sin dientes también) se manche, y al final acabe comiendo. ¿Y que más le puede gustar a un bebé que todo esto? Atención a los verbos que he utilizado para describir todo lo que hace un niño a la hora de la comida con el BLW, y ahora pensad en una papilla. En el mejor de los casos abre la boca ante la llegada de la cuchara, saborea y traga, en el peor…cierra la boca, gira la cabeza, se pone las manos delante, se enfada, llora, y con paciencia quizá coma algo. No quiero engañar a nadie con esto, también mi hijo tiene días en los que come menos, e incluso se enfada y no quiere cosas que antes parecía que le gustaban. Lo importante es entender que ellos están aprendiendo, respetar sus ritmos y no forzarles, ni con papillas ni con trozos, o acabarán cogiendo manía a la comida.
  • Este método nos permite ahorrar tiempo, ya que todos nos sentamos a la mesa a la vez y comemos juntos, no tenemos que darle las cosas a la boca, basta con ponerle todo en la bandeja de la trona y estar pendientes de que no se atragante y de ofrecerle agua de vez en cuando.
  • La hora de la comida es un momento divertido y en familia. Antes solíamos cenar cualquier cosa sentados en el sofá y viendo la tele. Ahora comemos todos mucho más sano, sentados a la mesa, hablando y observando ensimismados como va aprendiendo a comer nuestro pequeñín.

A nosotros nos está funcionando muy bien este método, con lo cual si aún no habéis empezado con la AC y os ha interesado el tema os animo a que os informéis y lo valoréis. No obstante, si os decidís por las papillas estoy segura de que también os irá fenomenal, solo cada padre sabe que es lo que mejor le va a su hijo y a su familia.

Aquí os dejo un pequeño resumen de estos 3 meses aplicando el método. Veréis que al principio le ofrecíamos trozos grandes, pero hace un mes ya ha empezado a hacer la pinza y le gusta coger trocitos más pequeños.

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