¿La suerte de ser mujer:? celebrar el 8 de marzo reflexionando y luchando.

Desde muy pequeña siempre vi claro que los niños por el hecho de ser hombres disfrutaban de ventajas que las niñas no teníamos, pero no sabía hasta qué punto. Para mí que pudiesen vestirse de manera más cómoda, hacer pis de pie, y tener comportamientos que en una niña serían mucho peor vistos, como eructar o decir palabrotas en público me parecía una injusticia, y además había que añadir la oferta de extra escolares diferenciada para niños y para niñas. En mi colegio los niños podían unirse al equipo de baloncesto un año antes que nosotras, ¿el motivo? no lo sé, la respuesta que me dieron fue que yo ya tenía la gimnasia rítmica. Cual sería mi sorpresa con los años al descubrir que esto iba mucho más allá.

En la adolescencia descubrí que los chicos tenían permiso para salir hasta más tarde porque “es mucho más peligroso para una chica andar por ahí hasta tarde”, y que una chica podía pasar de ser llamada “estrecha” a “puta” en cuestión de un día, bastaba con que se besase con un chico para que otros la insultasen (y lamentablemente otras también, a veces somos nuestras peores enemigas). Mientras tanto ellos eran vanagloriados y admirados si se “liaban” con muchas chicas. Los padres de niñas tenían que preocuparse por guardar su “reputación”, algo que no entra en la cabeza de los padres de niños. Esta conducta parece ir mucho más allá de la adolescencia.

Cuando fui a comprar mi primer coche, los vendedores solo me ofrecían modelos pequeños, de segunda mano y poco potentes, mientras que a mis amigos les ofrecían coches más “de chicos” o incluso les animaban a comprar uno nuevo.

Trabajando en China como profesora en la Universidad descubrí que en mi clase había dos grupos claramente diferenciados. Los chicos y las chicas. Mientras que las chicas eran excelentes estudiantes, trabajadoras y muy responsables, los chicos (la mayoría, no todos) vivían en una especie de nube de algodón, protegidos por un sistema que durante años les ha privilegiado hasta el punto tan extremo de no necesitar esforzarse para conseguir algo, llegaban tarde a clase y con sueño tras haberse pasado la noche en Internet o jugando a videojuegos, y además tenían un nivel considerablemente más bajo que las chicas. Cual fue muy sorpresa cuando un día pregunté en clase que querían ser en la vida. Todos los chicos se veían como jefes, empresarios, o políticos, tenían grandes aspiraciones. Ninguna chica se veía en un puesto como esos, se veían como administrativas, o en puestos de auxiliares como mucho. Más tarde me explicaron que si querían casarse no debían tener una formación o un puesto más alto que el de su futuro marido o les sería muy difícil, así que debían elegir. Tengo la sensación de que no hace tanto que las cosas eran así también en Occidente, o que incluso siguen siendo en muchos hogares, y si lo pienso bien me doy cuenta (con pena) de que, aunque en menor escala, así son.

Aparte de que en muchos trabajos hay una gran brecha salarial entre hombres y mujeres, además también somos discriminadas por el simple hecho de ser madres potenciales. Ya sé que las leyes han avanzado, y aunque hoy en día no es posible despedir (legalmente hablando) a una mujer por que vaya a casarse o ser madre, el simple hecho de estar en edad de serlo ya es un punto en contra en un proceso de selección o a la hora de plantear un ascenso o dar más responsabilidades. Además una vez que son madres, suelen ser ellas quienes sacrifican más su carrera para poder cuidar a los hijos. Según el Instituto de la mujer el 93,3% de las excedencias por cuidado de hijos en el 2015 fueron pedidas por mujeres, y las reducciones de jornada fueron igualmente pedidas en su mayoría por mujeres (95,33%). No, las cosas no han cambiado tanto.

Podría hablar de este tema hasta el infinito: discriminación laboral, violencia de género, micro-machismos, la cosificación de la mujer, esclavitud sexual, vulneración de derechos, leyes y tradiciones absurdas en contra de la mujer… Pero hoy es un día para celebrar que estamos un poquito mejor que ayer, reflexionar sobre cómo podemos mejorar y luchar para que el cambio ocurra.

Yo voy a aportar mi granito de arena dedicándome algo más de tiempo a mí misma. ¿Cómo lo vas a celebrar tú? ¿Te atreves a compartir algún ejemplo de discriminación o micro machismo?

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