Cómo preparar una boda y no morir en el intento (I)

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anillopedidaTodo comenzó en diciembre de 2014, con un anillo y una propuesta irrechazable.

En ese momento aún no era consciente de todo lo que se me venía encima, organizar una boda no era tarea fácil. Solo teníamos algo claro, sería entre junio y septiembre de 2015 en León (mi ciudad), así que no disponíamos de mucho tiempo para prepararlo todo.
Lo primero fue elegir la Iglesia y la fecha, pero en paralelo teníamos que asegurarnos de que en esa fecha tendríamos disponibilidad en el lugar que eligiésemos para el banquete.

A mí esto me parecía muy difícil, siempre había oído de bodas que se organizaban con más de un año y nosotros disponíamos de tan solo 9 meses como mucho. Además vivimos en Madrid y hasta navidades no teníamos pensado ir a León ni dar la noticia a la familia y amigos, con lo cual había que buscar la forma de ir adelantando trabajo, así que me busqué una cómplice, mi prima Ana. Ella se encargó de ir a preguntar fechas disponibles en las Iglesias que me gustaban, y nosotros hicimos una selección de lugares para la celebración y fuimos concertando citas con ellos para ir a visitarlos.
Cuando llegaron las navidades, y una vez dimos la noticia a la familia, pusimos todo en marcha. De los lugares seleccionados, nos decidimos a celebrar la boda en el Cigarral de Cembranos, había estado allí en una boda y me había encantado, y además tenían una fecha que nos gustaba, el 25 de julio, fecha que también estaba disponible en la Iglesia elegida, la Iglesia de San Marcos.
Debo decir que nosotros teníamos también muy claro que queríamos una boda de mañana para poder disfrutar bien del día y de la noche, y teniendo en cuenta que parece haber más demanda para las bodas de tarde, esto nos facilitó bastante las cosas en cuanto a fechas.
Nos decantamos por la Iglesia de San Marcos porque aparte de ser muy bonita y estar muy bien situada, tiene un párroco encantador, que nos dio muchas facilidades a la hora de elegir las lecturas, la música y el tipo de ceremonia y nos guió muy bien con el papeleo, ya que lo nuestro era una boda mixta (entre católica y no católico) y los tramites son algo diferentes.

Elegimos el Cigarral por varias razones, una como ya he dicho, era porque había estado en una boda allí y me había gustado mucho tanto el sitio como la organización, pero lo que más me había llamado la atención era la comida, muy especialmente el cóctel, con una variedad enorme de aperitivos, todos exquisitos y muy bien presentados. Otra de las razones fue la decoración que ponen en los salones y zonas de chill-out, tan bonita que no hacía falta añadirle nada más. La única pega es que las bodas de mañana allí acaban a las 8 de la tarde, con lo cual había que buscar un sitio donde continuar luego la fiesta, pero ellos mismos nos facilitaron algunos contactos y nos dieron ideas, de modo que contratamos con el Pub Caño Badillo la fiesta posterior. De este modo, a las 8 varios autobuses nos recogerían en el Cigarral y nos llevarían al Caño Badillo para seguir allí hasta que el cuerpo aguantase.
¡Misión cumplida! Ya teníamos fecha, Iglesia y lugar de celebración, y aun nos dio tiempo en ese viaje a buscar fotógrafo (esto fue de lo más difícil), a mirar vestidos y a concretar algunos detalles más, pero esto os lo contaré en otro post.

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